sábado, 10 de noviembre de 2012

La Sabiduría de la Serpiente y el Búho


 

Se encontraban la Serpiente y el Búho en una convención de sabios de todas las culturas del mundo viendo cuan iluminados y cuanto más profundos se encontraban en esta nueva cumbre de sabiduría.

El Mono hacía de maestro de ceremonias, todo formal y compuesto, tratando de seguirle el paso a los invitados pero sintiéndose totalmente fuera de su elemento y encontrando a los disertantes un poquito crípticos, trató de hacer lo mejor que pudo con lo que se le presentó durante toda la jornada hasta que quedaron en la contienda la Serpiente y el Búho, ostentando los bastiones históricos de la sabiduría.

La Serpiente comenzó argumentando que ella era la unión entre lo divino y lo terrenal en muchas culturas, sabiduría, paz y salud. Representada en los más exquisitos materiales. Y mientras contaba esto se enroscaba orgullosa sobre si misma, embelezada por su propio siseo. Mirando desde lo alto a todos los animales presentes.

Por su parte el Búho, miró a todos con ojos redondos y ululando se despachó con su propia estirpe griega siendo compañero simbólico de la Diosa Atenea, guardián de las praderas en las culturas precolombinas, centinela del saber. Y mientras decía esto, su emplumado pecho se henchía de orgullo.

Horas estuvieron los dos midiendo su abolengo y al final de la jornada, cuando exhaustos dieron cuenta de su audiencia, se percataron de que los pocos animales que quedaban algunos dormitaban y otros se entretenían con los chistes verdes que contaba el Mono a media voz a un costado del proscenio y se sintieron absolutamente tontos.