viernes, 12 de agosto de 2011

Búsqueda

El cuerpo aún en el agua que drena ruidosamente, subterránea.
Desnudo, ovillado, vergonzoso,
el cuerpo drena con el agua usada
hacia la profundidad de ese cono que baja.
Tornado de agua enjabonada
el cuerpo limpio, el alma no.
Pequeños restos de mugre, islas de desechos
de otras instancias sobreviven el aluvión,
intactos sobre la loza,
restos de naufragios entre los dedos.
Un último intento, el cuerpo ya desplegado
 recibe esperanzado
el diluvio que alivia de agua tibia,
de ríos verticales que recorren la anatomía,
dejándome limpia, el alma no.

Invasión

La puerta no se abre
pero ya todos están adentro.
El pasillo, el patio y la terraza
llena de chinos siniestros,
chinos que no hablan pero miran,
por las ventanas, a través de las cortinas.
No hablan, intimidan
y presionan con su mera presencia.
Corro hasta las puertas, todas ellas abiertas,
abiertas pero cerradas,
imponiendo un límite tácito a los chinos que no cejan.
Ellos, los chinos, se empujan,
torpemente invaden cada centímetro del patio, el pasillo y la terraza.
No hablan ni para pedir permiso,
dialogan con la mirada que no logro escuchar
pero que finalmente me despierta angustiada.

El sabor del recuerdo

El sabor del recuerdo alegre sabe a anís,
a caramelos de abuelo, a pan de maíz.
El sabor feliz viene con mermelada de naranjas amargas y manteca,
en mañanas con olor a rocío y pasto recién cortado.
Olor y sabor de domingo,
el abuelo en la cocina y el griterío de los chicos jugando en el patio.
Los ruidos profundos de un despertar en colores,
de una siesta dichosa y tibia.
Olor, sabor, color y sonidos que se suman en el recuerdo onírico de hoy,
en el querer revivir lo imposible,
en querer repetir aquello que se tragó la vida.

jueves, 4 de agosto de 2011

Todo lo contrario

Desencuentros, voluntades y cansancio

Búsqueda en un laberinto de paredes altas,
En dónde los gigantes no llegan al techo,
Dónde los enanos no espían,
Dónde las paredes no hablan, solo escuchan.

Laberinto sin respuestas,
Pasillos sin salida,
Deseos detrás de los muros
Cansados, inamovibles.

Las salidas son espejismos que se alejan
Y que conjuran contra lo plausible, lo posible y lo negativo,
Y pintan estas paredes de colores asquerosos,
Verdes, mostazas, marrones y sienas
En un arco iris subterráneo y húmedo
En cuyo final se encuentra el cofre de la desesperación.

Bliss

Mañanas de idiotez casi perfecta,
Bienestar injustificado y corazón amarillo de sol,
Beatitud, placidez, tranquilidad, sosiego,
Momento detenido, suspendido por el mismo placer de disfrutar
La nada misma.

El cuerpo recostado entre las sábanas
Cruzado de luz, caricias con sueño
Frío y calor que me sumergen en el abandono del cuerpo,
En la desidia sin culpa.

Los ruidos del jardín, el ronronear del gato
Muy cerca del pecho (oído) me contagia el gesto feliz del felino.
Tu presencia cercana me contiene.