viernes, 12 de agosto de 2011

Invasión

La puerta no se abre
pero ya todos están adentro.
El pasillo, el patio y la terraza
llena de chinos siniestros,
chinos que no hablan pero miran,
por las ventanas, a través de las cortinas.
No hablan, intimidan
y presionan con su mera presencia.
Corro hasta las puertas, todas ellas abiertas,
abiertas pero cerradas,
imponiendo un límite tácito a los chinos que no cejan.
Ellos, los chinos, se empujan,
torpemente invaden cada centímetro del patio, el pasillo y la terraza.
No hablan ni para pedir permiso,
dialogan con la mirada que no logro escuchar
pero que finalmente me despierta angustiada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario