La puerta no se abre
pero ya todos están adentro.
pero ya todos están adentro.
El pasillo, el patio y la terraza
llena de chinos siniestros,
chinos que no hablan pero miran,
por las ventanas, a través de las cortinas.
llena de chinos siniestros,
chinos que no hablan pero miran,
por las ventanas, a través de las cortinas.
No hablan, intimidan
y presionan con su mera presencia.
y presionan con su mera presencia.
Corro hasta las puertas, todas ellas abiertas,
abiertas pero cerradas,
imponiendo un límite tácito a los chinos que no cejan.
abiertas pero cerradas,
imponiendo un límite tácito a los chinos que no cejan.
Ellos, los chinos, se empujan,
torpemente invaden cada centímetro del patio, el pasillo y la terraza.
torpemente invaden cada centímetro del patio, el pasillo y la terraza.
No hablan ni para pedir permiso,
dialogan con la mirada que no logro escuchar
pero que finalmente me despierta angustiada.
dialogan con la mirada que no logro escuchar
pero que finalmente me despierta angustiada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario