Cocinar juntos nos hermana en la creación
conjunta, en el relato que acompaña. Los tomates se sacrifican bajo la hoja
inexorable de la cuchilla profesional. Lloro encebollada en miras del curry que
se intensifica en el aceite que borbotea expectante. Acompaña la labor relatos
de la India, de motos que no obedecían, de amigas casi raptadas, de lenguajes
desconocidos, de gritos inciertos, de caras que reflejaban el propio juicio y
nada más… El filo nuevo corta la yema y la sangre y el tomate son uno solo,
mezcla de rojos, gradientes distintos.
Me alejás y me siento rechazada. Me decís que
tu sangre amenaza, que la muerte, que el futuro y no se que sarta de pavadas.
Te quiero amigo y no me importa nada, no me
importa si en este accidente doméstico la sangre nos une en un destino, que
siempre fue cierto, después de todo.
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