viernes, 17 de mayo de 2013

Manos


 
En las manos de Adolfo se ven, se siente, sus sufrimientos.

Lo intrincado de las articulaciones vaticina caminos más difíciles de los ya andados.

 

 

 

Vi sus manos y lo primero que se me vino a la cabeza fue “¿qué hay detrás de esas manos?”

Me divirtió pensar que quizás habría una mente tan caótica como sus articulaciones.

No pensé en un accidente, porque la deformidades de raíz y no por la pérdida fortuita de un dedo.

Pensé lo peor. Que sus propios pensamientos, sus deseos oscuros impulsaron el crecimiento tortuoso, para hacer de ese tocar, de ese alcanzar, algo mucho más repugnante.

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