la cabeza duele,
el mal humor invasor se va transformando en ira.
La razón ya no existe,
se perdió en la trifulca.
El zapateo en el piso de tierra
despertó a las alimañas.
Olor y polvo que se levantan en la acción,
se meten en el respirar agitado,
oxigenan con impurezas lo que nunca fue blanco.
Color sobre color,
que resulta en marrón excremento,
al que nos agarramos atesorando lo falso.
Untadas las manos
de pútridas intensiones
con fines honestos
que ya no importan.
Lata de gusanos fétida
que se abrió sin querer,
que no hay quien la cierre.
El daño está hecho,
solo el sacrificio,
el nado desnudo, en el agua pringosa
el olor, el sabor a litre rancio
filtrándose por los senos nasales,
la sensación grabándose en lo profundo,
en el sumergirse.
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