A lo lejos
resuenan las campanas de la misa de gallo que la desconcentran. Termina de
peinar la raya y se la manda. Los viejos llegan en veinte minutos, los chicos
en menos. Raúl no viene, dijo que tenía laburo. Sabe que la puede pilotear,
pero cuando se mira al espejo casi se hace mierda los dientes. Escucha las llaves
y los gritos de los nenes, los abuelos que los calman. Ella casi tira el papel
en el lavatorio. Le sangra la nariz. Se caga encima. Los chicos “Mamiiii”.
Cierra la puerta del baño.
(94
palabras)
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