miércoles, 26 de diciembre de 2012

Prostituto


Cuando llega al  hotel internacional, un viejo lo mira con descaro, parece gringo. El bronceado contrasta de manera patética con la ropa blanca y la sonrisa. Demasiado blanco. Demasiado humectado. Una oleada de repulsión le toma el pecho, pero igual le sonríe cuando se aproxima al mostrador. Uno nunca sabe. El tipo tiene aspecto de estar forrado, pero por ahí se equivoca, qué sabe el de eso.

Todo se reducía a la maldita necesidad de dinero. Pagar la renta. Comer todos los días. Pasarle algo a su madre, para el hermanito, para el alquiler, para los remedios, para todo y a la vieja no se le ocurre ponerse a trabajar, total pedir es más fácil. El hermanito ya está empezando a darse cuenta de algunas cosas, sin ir más lejos, el otro día lo vio en la puerta del gimnasio del hotel haciéndose el lindo con una jovata. Lo sacó de ahí de una patada en el culo. Más bronca le dio porque había un viejo que lo miraba con cara de querer comérselo. Por eso le pegó con ganas para que aprenda.

En la clase de salsa, se encuentra con Leonor…y también con el viejo ese de la recepción. Los dos se miden, Leonor adivina la intensión del otro, pero ella lo mira con cara de estar segura que la elección es clara, pero igual lo mira a la espera de un gesto definitivo. Carlos duda. Le molesta esta disputa. Es un pedazo de carne. Toma a Leonor por la cintura y la apoya con intensión. El resultado es inmediato. Leonor se pone radiante. Al pasar le hace un guiño al gringo, un guiño cómplice, un guiño impostado. El gringo asiente con una inclinación de cabeza y le muestra la tarjeta de la habitación con el número. Ya sabe a dónde llamar.

Después de la clase se va a lo de Leonor que siempre es buena para pagar y que le hace regalos caros, le compra ropa... quizás deba cobrarle más caro. Leonor lo cuida como un hijo aunque el se la garche como un salvaje.

Cuando vuelve al hotel sube directo a la habitación del viejo bronceado. Necesita el dinero. Cuando entra se encuentra con su hermanito, con su culito lampiño, mínimo, apoyadito en la cama... Todo se reducía al dinero y era hora de que alguien más arreglara las cuentas de mamá. Llega a escuchar una radio lejana "...paises tropicales... mojada... caliente... pagando... tropicales…"

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